La Harley tiene que correr <<en español>>

 

La Guardia Civil está retirando de las carreteras españolas las motos Harley-Davidson importadas de Estados Unidos que no se ajusten al reglamento español. No obstante, representantes de este característico colectivo motero aseguran que en Asturias no se están produciendo retirada de vehículos, pues la mayoría, aseguran, cuentan ya con la correspondiente homologación. 

Homologar en España estas motos importadas a precios más baratos desde EE UU supone, como mínimo, unos 1.500 euros. El principal cambio consiste en reducir las emisiones del motor. El presidente del club de Harley-Davidson, HDC Asturias, Domi García, indica que «la normativa estadounidense es más abierta con las emisiones de CO2, y por eso muchos moteros tienen que adaptar sus tubos de escape al reglamento español». 

Para amoldarse a la ley española, no sólo es necesario modificar el tubo de escape. Fidel Asprón, encargado de la tienda ovetense de motocicletas Speed Metal, asegura que están recibiendo a muchos clientes que acuden a adaptar su Harley. «Ópticas, intermitentes y escapes es lo fundamental. En iluminación se gastan 200 euros aproximadamente, y entre 700 y 1.000 euros en escapes», concreta. Además, en EE UU los cuentakilómetros vienen en millas, pero Asprón afirma que «con unas pegatinas este problema queda solucionado». 

José Díaz, motero de 45 años, se compró en el año 2000 una Harley en Estados Unidos. «Me ahorré un mínimo de 3.000 euros». Luego vino la homologación. «La modifiqué por gusto y eso me supuso unos 12.000 euros, de los cuales 1.500 o 2.000 euros fueron para legalizarla en España», asegura. Hay quienes, en este sector, advierten contra la llegada de estas motos que no están adaptadas a los requerimientos de la normativa española. El encargado del concesionario de Harley-Davidson en Asturias, Manuel Roza, destaca la falta de seriedad que tienen importadores paralelos que se encargan de traer las motos de Estados Unidos: «Una vez tuve un cliente que vino porque su moto, comprada de segunda mano en Norteamérica, no le había pasado la ITV. Llamó al importador delante mío y no le facilitaron ninguna solución», asegura. Éste no es el único caso que cuenta el ovetense. «En otra ocasión el importador le dijo a un cliente que tenía garantía oficial. Vino al concesionario creyendo que el coste del problema lo cubría una garantía que en realidad no existía», explica. 

El presidente de la asociación motera Magaya Astur, Iván Fernández, no cree que la Guardia Civil esté poniendo grandes impedimentos a los motoristas asturianos. Este gijonés de 39 años afirma que antes de ello, tienen que pasar la inspección técnica (ITV) y ahí es donde se produce el filtro. Un filtro que considera muy estricto. «A los moteros les gusta hacer la moto a su medida, pero con los rígidos controles, esto ya es casi imposible». Fernández hace hincapié en la repercusión que esto tiene en algunos negocios: «Se está haciendo mucho daño a los pequeños talleres que viven de esto», explica. Además indica que ya hay quien evita hacer la ITV en Asturias, dada la rigidez con que se examinan los vehículos en el Principado. «Muchos se van a León o a otras comunidades autónomas, donde la inspección es más flexible», asegura.