Solo puedo defenderme - Valentino Rossi

 

Valentino Rossi (32 años, Urbino, Italia) atiende a EL PAÍS después de tomar un poco de dulce como merienda y tras una charla distendida con un puñado de periodistas italianos. Ganador de nueve títulos mundiales, no ha vuelto a saborear la gloria desde que una mañana de primavera, el año pasado, se rompiera la tibia y el peroné en el circuito de Mugello.

 

Pregunta. ¿Qué le roba la sonrisa a Valentino Rossi?

Respuesta. Naturalmente los resultados son siempre importantes para mi estado de ánimo. Es mi trabajo. Pocas otras cosas me quitan la sonrisa.

P. ¿Qué le pasa a la gallina vieja, ya no hace buen caldo?

R. Están siendo dos años bastante difíciles, los peores de mi carrera. Decidí cambiar a Ducati en un momento en el que también estaba sufriendo por mi estado físico. Eso lo ha hecho más duro. Aún así, estoy convencido de que si se dan las condiciones todavía puedo ser bastante rápido.

P. ¿Recuerda un reto mayor?

R. ¿Mayor que el de vencer con la Ducati? Este es grande. Mucho. Lo fue con Yamaha cuando llegué, porque también estaban en un momento difícil. Pero este es un gran reto y tenemos mucha presión.

P. ¿Qué espera de Ducati?

R. Que trabaje bien y mucho. Y ya lo está haciendo. Se fían mucho de mis indicaciones y creen en la posibilidad de hacer una moto mejor y más fácil de pilotar. Pero hay que recordar que somos una fábrica pequeñita; así que, en comparación con Honda y Yamaha, todo va mucho más despacio.

P. Tras muchos cambios, el nuevo chasis de aluminio tampoco es la panacea.

R. No es propiamente un chasis de aluminio, porque la filosofía de la moto es similar. No es un Deltabox como el de las japonesas. Nuestra moto tenía el motor integrado en un caparazón que antes era de fibra de carbono y ahora es de aluminio y un poco diferente. Los resultados no son los que esperábamos, así que vamos a estudiar diferentes vías porque seguimos sin entender dónde está el problema. Yo no sé si la solución es cambiar el chasis o los materiales con los que está hecha la moto. No soy ingeniero, solo un piloto. La respuesta debe venir de Ducati.

P. Stoner se queja de que él tiraba con la misma moto desde que empezaba la temporada hasta el final y que a usted no paran de traerle novedades.

R. La suya era una situación diferente. Cuando él llevaba la Ducati había menos diferencia con las Honda y las Yamaha.

P. Curiosamente usted es el que mejor entiende ahora la irregularidad y las caídas del australiano.

R. Las prestaciones de Stoner con la Ducati eran engañosas. Me hizo pensar que la moto era mejor de lo que es. Él iba muy fuerte con esta moto porque la pilotaba muy bien, porque tiene una forma de llevarla muy particular, muy diferente de la mía y a la del resto de pilotos. Seguramente modificó su estilo para sacar más rendimiento a la Ducati. Sin embargo, también había días que acababa muy atrás, que se caía o cometía errores. Se sentía muy frustrado y ahora es cuando entiendo por qué.

P. Usted logró ganar el debate sobre si quien ganaba era el piloto o la moto. ¿Qué decimos ahora?

R. Nada... (Ríe). La diferencia más grande es que la Yamaha era una moto inferior a la Honda sobre todo porque era lenta: tenía un problema de potencia, pero se llevaba muy bien. Si un piloto puede exprimirse para pilotar al 100% como yo llevaba la Yamaha, puede ganar a otra moto que sea un poco más rápida. El problema que tenemos con la Ducati no es que vaya lenta, sino que es muy complicada de pilotar y es difícil llevarla al límite.

P. También abogó por el cambio a los neumáticos monomarca y ahora está sufriendo las consecuencias.

R. Estoy de acuerdo. Entonces pensé que si todos llevábamos las mismas gomas nos quitaríamos un problema de encima. Pero ahora veo que al llevar todos el mismo neumático, no hay competitividad y las gomas no se desarrollan tanto. Cuestan menos, claro. Pero también es más difícil trabajar en la mejora de las motos. Si nosotros tuviéramos un neumático diferente puesto que la Ducati es diferente de las japonesas, seguramente podríamos ir más fuerte con esta misma moto.

P. Hablaba con su M1, ¿con la Desmosedici no habla o no le escucha?

R. Yo hablo con la Desmosedici, pero ella no me escucha. Todavía no tengo la misma relación que tenía con la M1. Poco a poco...

P. ¿Qué pensó la primera vez que se subió a la Ducati?

R. Fue difícil. Porque los entrenamientos eran en Valencia, que no es una de mis pistas favoritas; y, también, porque no estaba bien físicamente. Enseguida entendí que esta moto no iba a ser fácil. Creo que el mayor obstáculo fue que Ducati esperó porque pensaba que el problema era mi espalda. Perdimos mucho tiempo.

P. Una vez dijo que para ser feliz tenía que ganar. ¿Es infeliz?

R. Sí. Porque esperaba que los resultados llegaran; sabía que iba a ser difícil, pero no tanto. Estuvimos cerca en Le Mans y en Barcelona, pero luego empezamos a ir a peor. Aquel fue un momento realmente duro. Ahora lo veo todo más claro. Ya he entendido lo difícil que será. Aún así, en Ducati he conocido a gente fantástica con la que me encanta trabajar, así que puedo decir que no soy del todo infeliz.

P. ¿Ducati piensa exclusivamente en 2012?

R. Solo quedan cinco carreras y, sí, estamos trabajando más para el 2012. Pero como las dos motos son tan parecidas ahora, sigo esperando una buena carrera.

P. La rutina de la victoria debe ser placentera. ¿Cómo lo lleva?

R. Esto es menos divertido. Si no vences, no hay ganas de fiesta. Intento estar tranquilo. Y pienso en que es un reto tan difícil que si lo conseguimos será mucho más bonito. Pero echo de menos la victoria y los podios.

P. El año pasado se hizo daño por primera vez en su carrera, tanto que confesó haber sentido miedo a su regreso.

R. Mi accidente fue brutal y muy doloroso. Me hice mucho daño. Y lo pasé muy mal las primeras dos semanas: no mejoraba. Volver a subir a la moto cuando notas que la pierna todavía no está recuperada te hace sentir miedo porque sabes que si te equivocas y caes deberás empezar otra vez de cero. Todos tenemos miedo, también Valentino Rossi.

P. ¿Cuántas veces se ha preguntado si volverá a ganar?

RBastantes, pero no demasiadas, porque todavía estamos lejos de la victoria. Primero tenemos que acercarnos, luego subir al podio, y finalmente ganar carreras.

P. ¿Está agotando su carrera?

R. Cuando miro la historia de los otros pilotos entiendo que el tiempo es mi peor enemigo: he ganado 105 carreras, nueve mundiales, corro desde 1996... Y me digo: ¡joder, es mucho! Pero todavía me divierto, me siento bien. Espero seguir unos años, aún puedo ser competitivo; además, me gustaría hacer algún año el mundial de Superbike y correr con coches. Mi carrera aún durará.

P. Muchos empiezan a preguntarse qué será del Mundial sin Rossi, ¿piensa usted en qué será de Rossi sin MotoGP?

R. A veces me lo pregunto, sí. Echaré de menos la adrenalina de las carreras.

P. Cuando dejó Yamaha dijo que ya no se sentía fundamental en la fábrica. ¿Sigue sintiéndose fundamental en el Mundial?

R. Sí, bastante. Porque soy el piloto de referencia aún para muchas cosas, he ganado mucho y tengo muchos fans. Soy una parte importante de este espectáculo.

P. ¿Ya le ha dado las gracias Lorenzo como le pidió por dejarle en herencia esa Yamaha?

R. No, no me las ha dado. Sin embargo, creo que Lorenzo está haciendo un gran trabajo también él con la Yamaha. Se la merece.

P. ¿Cómo le va a cobrar a Simoncelli el último adelantamiento que le hizo en Misano?

R. Simoncelli y yo somos amigos y cuando nos entrenamos con la moto de cross ya nos adelantamos uno al otro; lo que ocurrió en Misano es que yo ahora solo estoy en condición de defenderme, no de atacar. Cuando vuelva a ser competitivo se la devolveré.

P. La prensa italiana ya quiere hacerle padre, ¿y usted?

R. Aquella noticia sobre mi paternidad surgió porque en una entrevista me preguntaron si quería ser papá. Yo dije que sí. ¡Pero no ya! Empiezo a tener edad, pero todavía espero el momento.